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Kasse Mady Diabate, el gozo por cantar

En el corazón de África

En el 2000, año en que Oumou Sangare inauguró el Festival Cervantino, pedimos que incluyera en su compañía a un gran cantante, nativo de Mali igual que ella: Kasse Mady Diabate. De esta manera, además del canto femenino de la diva de Wassoulou, pudimos ofrecer al público mexicano la voz cristalina de un legendario yeli (o griot), que heredó el destino de contar la historia pasada y presente de su país y los personajes que lo formaron.  Kasse Mady  más que un gran cantante, es una biblioteca ambulante; la memoria viva de su pueblo.

Además de ser tan dotado, Kasse es una persona muy accesible y, desde el día en que llegó a México, me empezó a mencionar la posibilidad de grabarle a él y a su grupo, la Super Mandé. Después de escucharle cantar en vivo, al lado de la gran canora Oumou Sangare, estaba convencido de su propuesta, a pesar de las dificultades del proyecto.

Primero hablé con una amiga, la renombrada musicóloga europea, Lucy Durán, experta en la música de Mali y amiga de Kasse. Le propuse que produjéramos un disco entre los dos, para así asegurar la calidad de grabación que buscaba, la cual podía escapar a un productor sin la experiencia previa de trabajar en África. De hecho, en ese momento, ninguna disquera mexicana había grabado en ningún país africano.

Los productores: Llerenas y Lucy Durán, con Kasse Mady

Los productores: Llerenas y Lucy Durán, con Kasse Mady

Efectivamente, la impresión más fuerte al llegar a Mali fue una de humildad frente a una cultura oral tan profunda y compleja. Había hecho múltiples grabaciones en comunidades afroamericanas del Caribe y Latinoamérica, pero las referencias en la madre tierra son distintas.

En un primer viaje de exploración con Lucy, decidimos realizar la grabación en Kela, el pueblo de Kasse Mady y demás familias del clan Diabate, todos herederos del arte de cantar, trovar y bailar. Suena bien, solo que Kela no tiene electricidad —mucho menos una posada o fonda— y en las fechas previstas para la grabación la temperatura subiría arriba de los 40 grados.

La voz de los ancianos

La voz de los ancianos

Lo más importante del primer viaje había sido la reunión con el consejo de los ancianos de Kela. Los 12 integrantes escuchaban con mucha paciencia nuestra propuesta de grabar en el pueblo y luego, uno por uno, ofrecieron su opinión personal. Estábamos sentados todos en una de las casas de adobe con su techo de palma y, aunque no había sillas ni decoraciones, sentí el peso de la sabiduría de los portadores de la historia de este pueblo. Después de varias horas de discusión, decidieron colectivamente permitir la primera grabación de su  música en Kela, a los extranjeros.

Cuando regresamos a la capital, Bamako, por segunda vez, llevamos  equipo de grabación diseñado especialmente para este proyecto. La falta de electricidad en Kela fue todo un problema. Un  generador crearía mucho ruido, inaceptable para la grabación. Escogimos un sistema de alimentación a través de un ‘no-breaker’ de 1000 watts de capacidad, acoplado a dos baterías de coche conectadas en serie que proporcionaban 25 voltios. Mientras que trabajábamos con una batería, Mary llevaba el coche por los caminos lejanos y regresaba con la batería recargada y lista para su siguiente turno.

El estudio fue una casa rectangular de adobe en las afueras de Kela; que daba a un bosque en donde los músicos decían que habitaban los yins. Estos espíritus podrían decidir el destino del trabajo y así el primer día de grabación fue un poco tenso, pero salió muy bien y esto nos dio confianza a todos.

Estudio Kambejeremá. Kela, Mali

Estudio Kambejeremá. Kela, Mali

Grabamos temas muy tradicionales, con cantos en dialectos medievales que cuentan de las aventuras del gran emperador Sundiata Keita; otros temas menos profundos que Kasse solía cantar con su banda en los salones de baile de Bamako y dos números en que revivía sus tiempos en la legendaria ‘Maravillas de Mali’, interpretando sus versiones locales del son cubano. Grabamos en directo, como debe de ser cuando los músicos son buenos y tocan bien juntos, separando voces, percusiones y cuerdas para la edición posterior.

En la música de Kasse Mady uno encuentra toda la filosofía y la sabiduría de los yeli: es una música que va más allá de la moda, que anda libremente entre lo rústico y lo urbano; es muy local y al mismo tiempo universal. Por encima de todo esto, la voz de Kasse Mady es una de las más bellas del África Occidental.

Bassekou Kouyate, rey del ngoni

Bassekou Kouyate, rey del ngoni

De regreso a la capital, grabamos un tema más para poder cerrar el disco. Habilitamos un salón del Hotel Mande como estudio e invitamos a dos de los máximos instrumentalistas de Mali: Toumani Diabate en la kora y Bassekou Kouyate en el ngoni, pariente distante del laúd. Los dos maestros acompañaron la voz de Kasse interpretando ‘Fununke Saya’ en que la muerte de una joven simboliza el momento en el que la novia abandona la casa familiar para vivir con su marido en la casa de los suegros.

Con el equipo electrónico guardado de nuevo en múltiples cajas, regresamos a México para revisar todo lo grabado y empezar la edición y masterización. Aunque los resultados me gustaron mucho, sentí  que faltaba fuerza en la línea del bajo así que, después de hablar con Nick Gold, el gran productor de Buena Vista, decidí ir a La Habana a pedir la colaboración de Orlando ‘Cachaito’ López. Escuchamos la grabación juntos, luego llevó una copia de las grabaciones consigo y al día siguiente llegó a los estudios, pentagrama en una mano y su instrumento en la otra, y grabamos una línea del bajo de Cachaito para reforzar el disco en algunos temas.

Un poco nervioso, le invite a Kasse Mady a escuchar la versión editada para que aprobara el bajo. Se sentó en el jardín de la oficina y escuchaba la grabación con mucha atención.  Me dijo: “me cuesta mucho trabajo creer que ese señor Cachaito no haya nacido en Mali”.

El disco terminado fue nominado a los premios Grammy en la extraña categoría de ‘Mejor disco de música del mundo’ y tuvo muy buena aceptación en México, Europa y los Estados Unidos. Nos asegura Kasse que fue ampliamente pirateado en África, lo cual quiere decir que fue bien recibido en su propia tierra.

  • Por si requieren fotos de buena calidad o el video realizado por Cosima Spender, favor de solicitarlo a la siguiente dirección: discos@corason.com
KasseMadyGuiTajMahal

El blues regresa a África

El ‘National steel guitar’ que acompaña la voz privilegiada de Kasse Mady Diabate fue un regalo del bluesero estadunidese, Taj Mahal, después de haber colaborado en el disco, ‘Kulanjan’. Unos años después, se volvieron a encontrar en un festival en el sur de España cuando Taj tuvo la oportunidad de escuchar la producción ‘Kassi Kasse’ del cantante maliense, el cual fue nominado al Grammy en 2004.