Juan José Gurrola: Buscando a Guty Cárdenas en el scrap-book de mi abuela

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Para colaborar con el homenaje a Guty Cárdenas fue necesario abrir el cajón de recuerdos y a la voz de “dí por qué, dime abuelita…” abrir el scrap-book que llevaba desde los años 20 en Nueva York, añorando su tierra natal. Destaca, hasta el detalle, el asesinato del cantautor en la cantina-salón BACH, la muerte del aviador Carranza (el ‘good will ambassador’), semblanzas de Will Rogers, Sandino y muchos recortes de poemas mexicanos. Hasta la portada del cancionero PICOT con Guty vestido de charro.

Mi abuela, directora de la Escuela Superior para Señoritas en Orizaba, Veracruz, después de enviudar de Joaquín Iturriaga, decidió “abrir sus horizontes” y viajar con sus dos hijos al vecino país. Al principio se las vieron negras, junto con mi tío Joaquín, dos años mayor, hasta que gracias a la impecable ortografía y conocimiento del lenguaje español empezó como traductora en una revista médica de Parke-Davis (farmacéuticos). Había llegado en barco a la famosa Ellis Island, puerta de los inmigrantes, en 1909 y regresaron a México al fin de la de la Depresión.

Quizá mi vida esta cifrada en un cruce de miradas, entre 1925-29 , en el Hotel Astor (algún 15 de septiembre) entre Maggie (mi madre) y Raulito “El Mensajero del Aire”, muy conocido en la radio mexicana, cuando fue con el grupo “Garnica Ascencio” a Nueva York… o, quizá, entre guiños a Guty Cárdenas cuando mi madre lo llevó a que conociera Coney Island. Augusto Cárdenas grababa entonces en la Columbia Phonograph Company y Margarita Iturriaga era ejecutiva o algo.

Después nací yo. En Tolsa # 32. Y heredé la colección de acetatos originales que se trajo Maggie desde Nueva York. Creí haberlos perdido hasta que el maestro Llerenas me habló para efectos del homenaje y grabación de Guty Cárdenas y me recordó que yo se los había regalado. Y sí, como coleccionaba música vernácula le dije: “a ver qué haces con ellos.”

Recuerdo los acetatos verdes de la Columbia y escuchar canciones que nunca salieron a la luz comercial.

“Ay soldado, soldado, soldado,

No te apartes de mi lado”

Y es más, a mi madre y a mí nos enseño a tocar guitarra Juárez García (que era acompañante de Guty) allá por los años 50. Así que el ‘rayito de sol’ de Guty brilló siempre en mi casa y mi memoria.