Todas las entradas de: Luis Portanel

Maroma – Pasatono Orquesta

Lista de canciones

  1. Obertura maromera
  2. Los juegos de salón
  3. Mujer engrandecida
  4. El botecito
  5. Maroma Ndavi
  6. Chilena Kuatí
  7. La bandolera
  8. Alambres
  9. Sazón
  10. Malagueña/Petenera
  11. El gusto cotón
  12. Despedida de Manuel Montes

¿Qué dicen los medios?

The World: Reportaje de radio por Betto Arcos

¿Quieres saber más de Pasatono Orquesta?

Encuentra videos, material de prensa, biografía y fotos de este artista en su micrositio.

Pasatono Orquesta

Pasatono Orquesta

Música de los Mixtecos

Pasatono nace en 1998, cuando dos estudiantes oaxaqueños migrantes, que a partir de la nostalgia de regresar a Oaxaca y junto a un tercer amigo del D.F. tocan por primera vez juntos música mixteca.

Patricia García (Oax.,Oax.), Rubén Luengas (Tezoatlán, Oax.) y Edgar Serralde (D.F.)

Tomando la investigación etnomusicológica como herramienta para descubrir y generar conocimiento, emprenden el regreso a sus comunidades de origen para: descubrir, aprender y promover la música y generar un movimiento cultural.

Una década como trío, Pasatono se presenta en diversos foros principalmente en D.F. (su comunidad de destino) y en Oaxaca (su comunidad de Origen), y en 2005 viajan por primera vez como grupo a Nueva York, donde surge la idea de establecer un diálogo con la comunidad transnacional, hecho que ha permanecido hasta la fecha llevando la música de la Mixteca y Oaxaca a los migrantes oaxaqueños de NY y California; “si ellos no pueden regresar para sentir su música, Pasatono lleva uno poco de la tierra a ellos”

En 2008, Pasatono se reinventa y se crea el proyecto Pasatono Orquesta, conformando un ensamble que evoca a las viejas agrupaciones mixtas de cuerdas, alientos y percusiones –hoy casi extintas en la región Mixteca-. El sonido de las orquestas de los pueblos mixtecos como la “Orquesta de Don Fernando Salazar” de Tezoatlán de Segura y Luna, la “Beethoven Orquesta”de Coicoyán de las Flores, Oax.

El cine ha sido una de las vertientes más importantes de Pasatono, Rubén Luengas ha creado música original ejecutada por Pasatono para cortometrajes, largometrajes, documentales y series como: “Tiricia o como curar la tristeza” ganadora de un Ariel en 2013 y “La Carta” Dir. Ángeles Cruz, ¿Qué sueñan la cabras” Dir. Jorge Prior, “Espiral” y “Tirisia” Dir. Jorge Pérez Solano, “Tocando Tierra” y “Opera prima la Banda” Dir. Alejandro Strauss y “Música para después de dormir” Dir. Nicolás Rojas, actualmente nominada al Ariel 2014 como mejor cortometraje de ficción; entre otras.

Pasatono ha realizado colaboraciones con músicos y cantantes como: Eugenia León, Lourdes Ambríz, Lila Downs y Saúl Hernández (Caifanes).

Actualmente es una agrupación que reinventa el sonido de las orquestas de pueblo en la Mixteca. Oaxaqueños del siglo XXI que han cohabitado entre dos mundos, entre lo rural y lo urbano, entre la tradición oral y la academia, entre lo antiguo y la modernidad, y entre la música tradicional local y las músicas de otros pueblos del mundo.

Pasatono Orquesta presenta conciertos tanto en GettyMuseum en Los Angeles, o Lincoln Center en NY, como en escenarios comunitarios de la Mixteca como el “Baile de Violín” en San Pedro Yodoyuxi, las “labranzas cera” en Tezoatlán, o conciertos para los niños del Jicaral, Coicoyán, Oaxaca.

En 2013 reactivan La “Orquesta Mexicana” agrupación creada hace 80 años por Carlos Chávez; una orquesta para instrumentos tradicionales mexicanos, intersección entre la música tradicional y la académica, presentándola en el décimo aniversario de INSTRUMENTA OAXACA, en el concierto homenaje al maestro Mario Lavista.

“Maroma” es la más reciente producción de Pasatono Orquesta. Tomamos el tema del “circo del pueblo” al cual conocemos como “Maroma” un espectáculo circense (sin animales ni carpa), de raíces antiguas tanto indígenas, como europeas y africanas acrisoladas en una región de contrastes en México,

En este disco se expresa un sentimiento de la herencia de las músicas antiguas con arreglos y versiones que incluyen presencias resaltadas como el ya viejo jazz dixieland en la Mixteca, los ritmos africanos a través del danzón y la rumba, la posible presencia húngara en la Mixteca oaxaqueña tras las caravanas de “gitanos”, quienes llevaban el cine a los pueblos, y la música tradicional mixteca como la chilena, música considerada como originaria o propia, más la música de salón europea como la polka, el pasodoble, la marcha o la mazurka.

Maroma es un disco festivo con un toque de nostalgia, es la lucha eterna entre la tristeza y la alegría, la convivencia y el gozo de escuchar una música y gozarla cuando te hace llorar.

Integrantes

Violín obligatto: Patricia García López

Bajo quinto y voz: Rubén Luengas Pérez (conductor)

Voz y jarana: Edgar Serralde Mayer

Violín segundo: Verónica Acevedo

Clarinete: Jorge Martínez Jiménez

Barítono: Eloy Pérez Velázquez

Contrabajo: Sergio Martínez

Percusiones: Pablo Márquez

Golem

Golem

Según Annette Kogan, fundadora y directora del grupo, Golem es un “monstruo que ha paseado por la música judía”, revolviendo las tradiciones para crear sonidos nuevos que
tienen que ver tanto con la música judía y la gitana de Europa Oriental como con el punk y el rock de su natal Nueva York. El resultado, según la importante revista musical, Spin,
es “una joya del gypsy punk”, opinión confirmada por el público mexicano cuando Golemarrasó en el Plaza Condesa (Festival Balagan Balkan) en abril de 2013.

Annette Ezekiel Kogan pasó su infancia en las tiendas de beigels del Lower East Side; escuchaba los discos de klezmer de sus abuelos – que habían llegado directo de Polonia – mientras que estudiaba piano y ballet clásicos. Al pasar un verano en Ucrania, aprendió la música y el baile tradicionales y así regresó a Nueva York con cuerpo y mente abiertos a la creación de otra música.

El monstruo que es ‘Golem’ incluye a seis talentosos músicos que interpretan acordeón, violín, pandero, trombón, bajo acústico y batería. Con su estilo frenético de tocar y bailar – que recuerda al mundo de los circos de mercado europeos (los llamados ‘balaganes’) – Golem se ha presentado en festivales y conciertos en gran parte de los Estados Unidos y Europa desde Paris a Polonia y Estocolmo. En 2006, la revista Billboard, mencionó a Golem como uno de los cinco grupos más importantes en el Festival SXSW, al lado de la cantante Amy Winehouse, entre otros.

El grupo tiene dos CDs – “Fresh Off the Boat” y “Citizen Boris” – ambos con el sello independiente Jdub Records, que produce a Patti Smith, Balkan Beat Box y Anthony & The Johnsons.Tanto en su música grabada como la que interpretan en vivo, Golem evoca la elegancia de antaño, tocando los éxitos y los fracasos de los sueños del Nuevo Mundo.

Dzambo Agusevi

Dzambo el hipnótico

Dzambo Agusevi, joven ‘trompeta de oro’ de Macedonia, nos dijo hoy que no teme tocar en el Zócalo el 23 de marzo en la clausura del 30 FMX, sino que le interesa comunicarse con el público.

-¿Mi trompeta? Más emoción que fuerza en sí. Me gusta ser hipnótico. Que la gente diga: ‘no es posible hacer eso con la trompeta’.  – declaró Dzambo.

Dzambo Agusevi, la banda gitana del momento se presentará en la clausura del Festival de la Ciudad de México. Estarán acompañados de Triciclo Circus Band y Bostich + Fussible. Entrada gratuita.

Toda la información de ésta y más presentaciónes la podrán encontrar en el sitio oficial del FMX.

 

 

 

Oumou Sangaré

Oumou Sangaré

“Sangare kono” Oumou Sangaré, el ave canora de Wassoulou

Oumou Sangaré, la diva más grande de Malí, la adalid de los derechos de las mujeres, una de las voces femeninas más sorprendentes del mundo, se describe así misma como “Sangare kono” —“Sangare el ave canora”— cuando interpreta sus poderosas canciones que van a lo profundo del corazón. En Malí, llamarse uno mismo “ave canora” es un privilegio especial de los músicos provenientes de la región sur conocida como Wasulu. Oumou Sangaré abreva en la profunda riqueza de las tradiciones musicales del sur de Malí. Sus cantos comentan todos los aspectos de la vida en su país, especialmente los problemas que enfrentan las mujeres a causa de la poligamia, pero también la sensualidad del amor joven, el dolor del exilio, la necesidad de cultivar la tierra, y la fragilidad de la vida humana. Algunas de sus canciones hacen uso de metáforas e ironía; otras son más directas. Expresiones fogosas de su propia filosofía y sabiduría, nacieron de haber crecido en una familia pobre de Bamako y ser lanzada al estrellato a los veintiún años. Su idioma es la hermosa e inquietante música de su tierra, que ha llegado a ser su sello personal: el wassoulou. A partir de su independencia en 1960, Malí es la vanguardia de las tendencias musicales más dinámicas en África. En Malí, las orquestas de baile abrieron brecha al mezclar los cantos locales de los griots con estilos cubanos, congoleños y de otras latitudes. A fines de los ochenta una nueva música vino a desafiar estos estilos: el wassoulou. La música wassoulou se basa en las fabulosas tradiciones de música y canto de Wasulu, una región remota y densamente arbolada en el sur de Malí. En los cincuenta, en los poblados, los jóvenes crearon este estilo a partir de los cantos de las sociedades de antiguos cazadores y lo hicieron propio. Al principio, los viejos, furiosos, se opusieron y calificaron este estilo como música de “burdel”, comparando el instrumento principal, el arpa de seis cuerdas, con la chinche, por su ritmos nerviosos que hacían que la gente joven bailara frenéticamente, cual si la hubiera mordido uno de estos bichos. Para finales de los setenta, el wassoulou había emergido como el nuevo estilo popular en Bamako, entre las comunidades migrantes de la región. El wassoulou recibió un amplio reconocimiento cuando el Ensemble National Instrumental, con apoyo gubernamental, reclutó a dos cantantes de la región —Coumba Sidibe y Sali Sidibe. El wassoulou era muy diferente de la música de las orquestas de baile, basada en los cantos de los griots. Tenía ritmos de baile fuertes e hipnóticos y las letras hablaban de aspectos generales de la vida en el Malí contemporáneo. Pero Sangaré, el ave canora, llevó esto mucho más allá que nadie antes al irrumpir en la escena en 1990, con su primer álbum, Moussolou (Mujeres). En este álbum no sólo había ritmos audaces y nuevos, color musical que tomaba los salones de baile por asalto, sino que lanzaba la voz de una joven dotada con un inmenso carisma. Y en su música ella asumía la misión de mejorar la posición subordinada de las mujeres malienses. Al darse cuenta que no podría cambiar la manera de pensar de los ancianos, Sangare apeló a la juventud soltera de Mali. En un país donde tradicionalmente los jóvenes no pueden opinar, sus canciones fueron radicales, apasionadas y electrizantes. Nacida y criada en Bamako, Sangaré tuvo el don natural del canto. La inspiración musical le venía de su madre, cantante originaria de Wasulu, muy compenetrada con los estilos regionales antiguos tales como la profunda y sagrada música de los cazadores, y con los frenéticos ritmos del djembé, propios de las mascaradas acrobáticas, como el sigi (el búfalo) y el sogoninkun (la cabeza de pequeños antílopes).

“La lucha por mantener la familia a flote fue el reto de su niñez”.

Pero cuando Oumou tenía dos años de edad, su padre tomó una segunda esposa y emigró a Costa de Marfil, abandonó a la madre de Oumou, embarazada en ese momento, y a sus tres hijos pequeños. Los recuerdos más tempranos de Oumou incluyen el de su mamá llorando. La lucha por mantener la familia a flote fue el reto de su niñez. Siendo cantante, los ingresos principales de su madre provenían del sumu (celebraciones de boda y bautizo organizadas por mujeres y que ocurrían en los patios y en las calles), pero estaba tan exhausta y deprimida que con frecuencia no aceptaba los compromisos que le solicitaban. Oumou acompañaba a su madre a los sumus desde los cinco años, y muy pronto la gente le pidió su participación, por cuenta propia. Se maravilló en la atmósfera de estas fiestas. Según cuenta, “cantar en las calles” le emocionaba por su pasión por la música wassoulou y por el deseo de ayudar a su madre ganando un poco de dinero extra. Muy pronto fue Oumou quien sostenía la familia. En una de esas fiestas, a la temprana edad de 16 años, la escucharon y la reclutaron en un importante grupo —Djoliba Percussions— con el cual se fue de gira por Europa a su primer viaje fuera de Malí. Después de ser aclamada ampliamente por su voz solista, decidió formar su propio grupo y durante dos años ensayó bajo la tutela del bajista Amadou Ba Guindo (líder de la legendaria orquesta maliense de baile National Badema). En 1989, después de convencerse —se hallaba insegura de los riesgos que le aguardaban si su álbum no tenía éxito— grabó su primer álbum: Moussolou (Mujeres). Tenía 21 años. La grabación se realizó en Abidjan y se lanzó el 4 de enero de 1990, tomando África Occidental por asalto. Sus canciones hablaban abiertamente de asuntos que nunca antes se habían expresado en público, en esta sociedad fundamentalmente conservadora —es el caso de la sensualidad femenina, que aborda en su sorprendente canción “Diaraby Nene” (los estremecimientos del amor). Por cientos de años, hasta principios del siglo XX bajo el régimen colonial francés, fueron los cazadores malienses los protectores de los poblados, quienes proveían la comida y curaban a la gente. Todavía hoy ocupan un lugar especial muy profundo en la psique maliense. Pasan largos periodos en la espesura y conocen las propiedades curativas de plantas y árboles. Son sanadores y filósofos. Se dice que su música, interpretada en un arpa especial, de seis cuerdas, tiene poderes mágicos que protegen a los cazadores y suavizan incluso al más peligroso de los animales. Desde el principio la visión de Oumou fue atraer el poder y el encanto de esta música hacia sus propias canciones. El kamelngoni —la versión juvenil del arpa de los cazadores— es el instrumento que ella eligió como sonido central para su agrupación. Sus inquietos y nerviosos ritmos y su cadencia, entreverados con el raspador de hierro de los cazadores, resuena en todos los estilos populares, tales como el funk, el rythm and blues y el afrobeat. Además utilizó el violín, que emulaba el sonido doliente del violín unicorde de Wasulu. Lo más importante es que sus canciones hablaban desde la perspectiva de una joven mujer soltera, en formas en que ningún otro artista maliense se había atrevido antes. El álbum Moussolou tuvo un éxito sin precedentes en toda África Occidental y catapultó a Sangare al estrellato. Atrajo también la atención de Nick Gold, de World Circuit, que la contrató para su sello. Siguieron dos álbumes internacionales: Ko Sira y Worotan, y una extensa gira por todo el mundo, lo que le ganó la reputación de ser una de las voces femeninas más originales e impactantes de África, fiel a su tradición pero con perspectiva moderna. Alta, hermosa, audaz, con estilo, juguetona en el escenario, carismática, compasiva, con alma y una sonrisa que ilumina los corazones, una voz penetrante y de mucho alcance, Oumou se convirtió en un icono en Malí y en el resto del mundo. Durante los últimos cinco años, a partir de su disco Worotan, Oumou se ha concentrado en su familia, en construir un hotel en Bamako (el Hotel Wasulu), en presentarse en conciertos por toda África, y en producir música para el mercado local, incluyendo un buen número de cassettes, muy vendidos, que continúan explorando las diversas tradiciones de Mali, especialmente su propia versión del wassoulou. Oumou dice: “Para qué tocar la música de otros pueblos si la nuestra es tan rica”.

Texto de Lucy Durán

Dzambo Agusevi

Dzambo Agusevi viene a México

Es cierto… todo lo que dicen. La Banda Gitana del Momento, Dzambo Agusevi de Macedonia, vendrán a México en marzo.

En menos de un mes estarán mostrando porqué el joven Dzambo fue el ganador de la trompeta de oro en Guca. Lo máximo. En México.

Esta agrupación se presentará el 23 de marzo en el Festival de la Ciudad de México (FMX), el cuál es el evento cultural más importante de la Ciudad de México, teniendo lugar desde 1985.

El FMX se ha convertido en una de las plataformas más atractivas e innovadoras para el arte en América Latina y ofrece un gran equilibrio entre la tradición y la vanguardia que representa los mejores shows, artistas y expresiones culturales del mundo.

En esta edición del festival también se presentará Cimarrón, traído directamente desde Colombia, así como Triciclo Circus Band y Bostich.

Aquí una probadita de la majestuosidad de Dzambo Agusevi:

Visita el sitio oficial del FMX para más información.

Sierra Maestra

Sierra Maestra

Sierra Maestra es una de las bandas líderes del son de Cuba, y fue instrumental en el renovado interés por el género a finales de los 70s y 80s. También es muy bien conocido por ser el grupo que lanzó las carreras de Juan de Marcos González y Jesús Alemañy, dos de las figuras más importantes en el desarrollo de la música cubana en los años postreros del siglo veinte. Nombrado por una cadena montañosa del este de Cuba que es la cuna del son, el objetivo del grupo era revivir y re-introducir este estilo de música popular de la Cuba de los 20s y 30s para las audiencias contemporáneas. En 1976 Juan de Marcos se juntó con sus compañeros de la Universidad de La Habana para investigar y recrear el son clásico, que creían moriría si no llegaba a una audiencia nueva, más joven. Estudiante de música y sobrino de un trompetista del Tropicana, Jesús Alemañy se unió al grupo en 1978. El grupo se fue directo a la fuente y rastreó a varios músicos del periodo en cuestión, incluyendo a los miembros sobrevivientes del Septeto Nacional; de Marcos incluso estudió tres con el gran Isaac Oviedo (padre de Papi), en un tiempo en el que el instrumento estaba particularmente fuera de moda. Con la alineación a la antigua de tres, guitarra, trompeta, bongo, güiro, voces, pero con la adición de más percusiones y bajo eléctrico, el sonido de Sierra Maestra recibió un sello moderno y se convertiría en la sensación en los festivales anuales organizados por las universidades de Cuba. La fama nacional llegó pronto, con el grupo apareciendo en varios festivales televisados a finales de los 70s, y recibiendo el cuarto lugar en la competencia de música caribeña Carifesta, que se realizó en La Habana en 1979. Los peinados afro del grupo y los pantalones acampanados, combinados con el repertorio de canciones tradicionales principalmente acústicas, resultó dramáticamente diferente de la nueva trova y a la canción popular sudamericana que muchos de sus compañeros estudiantes estaban escuchando, y este factor de ‘novedad’ sólo sirvió para realzar su popularidad. Después de ganar el concurso de talentos televisivos Todo El Mundo Canta, grabarían su primer LP para Egrem en 1980. Sierra Maestra llegó con el guanjano lleno recibió un disco de plata al año siguiente y varios premios de la industria; 1981 también fue el año de su primera gira internacional, a Nicaragua. Sierra Maestra grabó su segundo álbum Y soy así en 1982, ganando el premio Girasol al grupo más popular; regresaron a Nicaragua y viajaron a Angola en ese mismo año. En 1983 comenzó a despegar la carrera internacional del grupo, ganaron el premio de danza Benny Moré otorgado por el festival del mismo nombre, después viajaron a Europa para dar conciertos en Suecia y Francia; se presentaron en el 4to Festival Helsinki de la Canción en Finlandia y el Festival Internacional de Cine de España, a donde retornarían varias veces a lo largo de los años. También en 1983 Sierra Maestra grabó el soundtrack para la serie cubana de televisión Las impuras; en los 90s una canción suya fue incluida en la película The Milagro Beanfield War de Robert Redford; y en 2000, otra en la película francesa Salsa. En los 80s y 90s Sierra Maestra continuó grabando y haciendo giras alrededor del mundo, tocando para audiencias de Europa, África, Asia y Norteamérica. En 1994 el grupo grabó su primer álbum para World Circuit y Discos Corasón, ¡Dundunbanza!, un tributo el legendario compositor cubano y líder de banda Arsenio Rodríguez, a quien la banda hace homenaje en un número de canciones con una alineación extendida que incluye piano, congas y una sección de trompetas. Ya con distribución internacional, el grupo fue expuesto a una audiencia aún más vasta, y se hizo merecedor del elogio de la crítica tanto por sus grabaciones como por sus presentaciones en vivo. 1996 devino un año crucial para Sierra Maestra, pues miembros clave del grupo se involucraron en otros proyectos. El virtuoso de la trompeta Jesús Alemañy dejó el grupo para fundar el exitos conjunto Cubanísimo, que continuó con el tema de recrear tonadas antiguas con una interpretación moderna. Aunque aún parte del grupo, Juan de Marcos González fundó el Afro-Cuban All Stars y fue una figura instrumental detrás del disco de Buena Vista Social Club, dos álbumes centrales en la explosión de la popularidad de la música cubana hacia el final de los 90s. Con Alejandro Suárez a cargo de la dirección musical del grupo, Sierra Maestra lanzó su segundo álbum para World Circuit, Tíbiri Tábara, que celebra los 20 años de la agrupación con una enardecida colección de canciones de un nuevo repertorio expandido. Este álbum fue la canción del cisne de Juan de Marcos, pues dejaría el grupo para volverse líder de tiempo completo de Afro Cuban All Stars. Con una nueva alineación, Sierra Maestra lanzó su último álbum Son: Alma de una Nación en 2005 y sigue adelante con una intensa agenda de giras y tan popular como siempre.

Texto de World Circuit
Traducción de Mariana Delgado